18 de julio de 2013

El retorno a los noventa

El gobierno kirchnerista acaba de firmar un acuerdo de explotación petrolera con la multinacional Chevron.

El pacto les asegura a los pulpos la libertad de exportar una parte del gas extraído, así como la de dejar sus divisas afuera.

Gracias a este acuerdo, los precios del petróleo, el gas y las naftas se arrimarán a los internacionales. O sea que tendremos nuevos tarifazos en los combustibles.

A los aumentos que ya se produjeron en las naftas -de casi el 40% en el último año- sobrevendrán otros.

Estamos ante el retorno a la política petrolera del menemismo.

Durante toda esta década, el kirchnerismo permitió que los privatizadores que puso Menem vaciaran el patrimonio petrolero, comenzando por la propia YPF.

A la depredación que ejecutaban Repsol y otros pulpos internacionales, se sumaron los empresarios K.

La intervención a YPF no ha significado el fin del saqueo, sino una reprivatización.

Salió Repsol, entró Chevron.

Los Kirchner, que avalaron la privatización de YPF en los ’90, vuelven a las fuentes.

Para completar el retorno a los noventa, han nombrado a un general del Proceso al frente del Ejército y del espionaje oficial.

¿Qué critican los opositores, desde el Unen a Massa?

Quieren que el acuerdo con Chevron se extienda a toda la industria petrolera.

Sencillamente, piden que el “noventismo” sea consagrado por ley y en forma definitiva.

En su desbarranque, el “modelo” oficial está cada vez más cerca de lo que reclaman sus reaccionarios opositores.

La lucha por la nacionalización integral de la industria petrolera, bajo dirección y gestión de sus trabajadores, es otra poderosa razón para que votemos al Frente de Izquierda en todo el país.