9 de agosto de 2012

MARIANO, UNA NUEVA ETAPA

La lucha por la condena a los responsables del crimen de Mariano y del daño sufrido por nuestra compañera Elsa Rodríguez ingresó en una nueva etapa.

Una fase aún más dura y encarnizada, adentro y afuera de los tribunales.

Adentro, enfrentamos las tentativas dilatorias de los abogados de Pedraza, la patota y los policías involucrados.

Han exigido, de nuevo, postergar el juicio, impugnar su desarrollo y hasta las evidencias que pesan en su contra.

Pero los videos que ellos mismos pidieron proyectar fueron abrumadores.

Por la sala del tribunal desfiló la trama de un crimen político perpetrado por la burocracia sindical con el concurso necesario de la Policía Federal, los capitalistas de la concesión y el aparato ministerial de Transporte y Trabajo.

Esta trama es la misma que después llevó a la tragedia de la estación Once.

El mismo gobierno, que se encuentra entrelazado a todos los protagonistas de esta trama perversa, ha emprendido la misión imposible de adjudicarse el comienzo del juicio.

Se trata de un desatino, en momentos en que la ‘CGT Balcarce’ –de la Rosada– acoge en sus filas a la burocracia de la Unión Ferroviaria, en cuya sede se reunirá el Confederal que reclamará luego la legitimidad al Ministerio de Trabajo.

O cuando el servicio penitenciario del “Vatayón Militante” ha sacado a pasear, también, a Cristian Favale.

La burocracia de la Unión Ferroviaria ha lanzado incluso un ultimátum: en una solicitada publicada en La Nación anuncia la “defensa incondicional” de sus miembros, o sea con independencia de que sea probada su participación criminal.

El juicio que se inició el lunes es el producto de una movilización popular que doblegó, hasta ahora, las maniobras políticas de la impunidad; para derrotarlas en forma definitiva se necesita más movilización.

Debemos encarar la nueva etapa con un espíritu de movilización creciente y con la conciencia de que no se juzga un crimen individual, sino un crimen político de la clase capitalista, la burocracia sindical y el Estado contra la clase obrera, contra su juventud militante y contra la democracia política.