30 de mayo de 2013

ELECCIONES EN CORDOBA: CRISIS POR ARRIBA, AGITACION POR ABAJO.

A poco menos de dos semanas para que venzan los plazos para la presentación de alianzas, de cara a las próximas elecciones de octubre, el escenario político, en Córdoba, lejos de empezar a dar definiciones parece enrarecerse cada vez más. Y esto es así porque sus ritmos están siendo determinados –cada vez más– por el desarrollo de la crisis económica. Todos parecen coincidir en un programa mínimo: devaluar, precarizar aun más el trabajo, limitar al máximo la discusión salarial. Sin embargo, también coinciden en que este trabajo sucio debe quedar a cargo de los K. mientras tanto los K ahogan a las provincias obligándolas a aplicar las propias recetas que la “opo” reclama al gobierno nacional.

El frente anti K del doctor De la Sota

El gobernador cordobés eligió la conmemoración del Primero de Mayo para presentar en sociedad su “propio” frente anti K. El acto, bien adornado con fondos públicos y encabezado por el emblema del gobierno de Córdoba, fue el escenario donde se mostraron Moyano, Lavagna, Rucci hija y otros “referentes” que tienen como cualidad en común que carecen de cualquier representatividad en la provincia de Córdoba. Al partido de Moyano, en la docta, no lo milita nadie; es más, el propio camionero, el día del acto, fue incapaz de darse una vueltita para brindar su apoyo a los choferes de la UTA que se encontraban llevando adelante una lucha contra la privatización. Lavagna, un abanderado de la devaluación, parece que no estuvo en sintonía con su nuevo mecenas –Mauricio Macri– quien no participó del convite y salió a marcarle la cancha a De la Sota en Córdoba.

Para De la Sota esta campaña es una carrera de imposturas. Parece haberse convertido en el abanderado de la eliminación del impuesto al salario. Interesante posición, porque en su provincia ese impuesto se sigue cobrando y lo que es peor, él mismo vive de ese saqueo ya que no deja de percibirlo a través de la coparticipación.

Pero De la Sota aún tiene que lidiar con el desangre de su propio armado local. A las denuncias de corrupción, que ya le costaron un par de espadas importantes, hay que sumarle que la provincia se encuentra con las finanzas públicas al borde de la quiebra: la deuda pública –en su mayoría dolarizada– sube de manera imparable. El quebranto de la Epec se está comiendo hasta el presupuesto central. La salud y la previsión social están colapsadas y hacia ese camino va la educación. En este cuadro, el desangre de intendentes del interior cordobés que abandonan al gobernador para ir a caer al redil kirchnerista, en busca de un poco de oxigeno –entiéndase algo de plata– es moneda de todos los días. Es decir, así puestas las cosas, el gobernador de Córdoba tiene poquito que ofrecer como alternativa política a los K.

La impotencia del juecismo

El juecismo ha quedado atrapado en sus propias limitaciones. Juez pretende liderar la cruzada antidelasotista, lo que lo lleva a las playas del kirchnerismo, al cual le aprobó importantes leyes en el Senado. De allí vienen sus coqueteos con Olga Riutort, pero la sola mención de la posibilidad de este acuerdo puso al armado político del “humorista” al borde de una diáspora sin retorno. Juez está pagando la “oscilación” típica del centroizquierdismo en su afán de convertirse en representante de los mismos intereses sociales que hoy encarnan el kirchnerismo, el PJ disidente e incluso el radicalismo. El problema del juecismo en Córdoba es que su programa no se diferencia en nada al de De la Sota; su armado con Binner lo coloca en la defensa de una mega devaluación, aliado internacionalmente a la derecha escuálida de Capriles y defensor incondicional de los intereses sojeros.

La inviabilidad del juecismo para intervenir en la presente crisis política ha sido disimulada por el Senador menospreciando el proceso electoral en curso. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Esto es lo que ha llevado a la presidenta de la bancada del Frente Cívico en la Legislatura, Liliana Montero, a rechazar por los diarios la candidatura a diputada nacional que su dirigente había anunciado. El juecismo en Córdoba revela la impotencia de conjunto del centroizquierda para representar los intereses populares y ofrecer una salida..

Los K desunidos y desorganizados

Parece que a esta altura del partido nadie va a ponerse a discutir el primer lugar en las listas K, que sería para la ex rectora de la UNC, Carolina Scotto (aunque todavía no la proclaman). El resto de los puestos de la lista parece que van a dirimirse por métodos que nada tendrían que ver con “la patria es el otro” y “el amor derrota al odio”. Por lo pronto, la “liga de los intendentes K” ha salido a reclamar el segundo y el tercer lugares de la lista. Parece que alguien les preguntó a estos intendentes cuál es su caudal electoral. No hubo respuesta.

El kirchnerismo está obligado recurrir a fórmulas casi metafísicas para encarar la campaña, como por ejemplo “la década ganada”, porque por lo demás va a tener serias dificultades para explicar su programa. Con el blanqueo de capitales, una devaluación encubierta, los cepos salariales, el impuesto al salario y la exigencia de la armonización del sistema previsional de Córdoba, el kirchnerismo se ha convertido en una enorme carga para las condiciones de vida de los trabajadores, que han empezado a facturárselo.

Una oportunidad para la izquierda

La profundidad de la crisis económica está actuando como acicate de un incipiente giro político que ha comenzado a producirse en las masas populares. Los triunfos en las principales secciones del Suteba (docentes bonaerenses) por parte de la izquierda; la irrupción de los trabajadores de prensa y gráficos del grupo Clarín, con una posición independiente frente al conflicto entre los K y la "Corpo"; la importante movilización del 24 de mayo contra el impuesto al salario, convocada por la izquierda del movimiento obrero; el programa votado por el congreso de delegados de la UOM de Córdoba, un verdadero programa de clase; la extraordinaria movilización popular que terminó por imponer la cárcel a Pedraza y a la patota que mató a Mariano Ferreyra. Todos estos son los datos que ponen de manifiesto un reforzamiento de las posiciones políticas del movimiento obrero en medio de la disgregación del oficialismo y de la oposición patronal. En este cuadro aparecen las tareas para que el Partido Obrero y el Frente de Izquierda se planteen como una alternativa política real para el conjunto de las clases explotadas, poniendo de manifiesto que la salida es por izquierda. La bancarrota capitalista no da tregua y esta crisis política de características excepcionales pone al Frente de Izquierda ante un desafío histórico.

Manuel D’Alessandro