19 de enero de 2012

La bancarrota K en ciencia y tecnología

Ayer nomás, el gobierno se esforzaba por hacer del megaespectáculo de Tecnópolis -la utopía nacional y popular- una muestra palmaria del éxito de su política en ciencia y tecnología. En campaña permanente, aturdía con cifras que mostraban un incremento en el sistema de becas doctorales, posdoctorales y de carrera científica. Se promocionaba como otra apuesta al futuro la repatriación de 800 científicos jóvenes (aunque, como en el escandaloso ‘spot' electoral, hubiera algunos que jamás habían emigrado).

Pero el futuro (y la crisis) ya llegó con un palazo: en diciembre, el Conicet resolvió dejar en la calle a 1.630 doctores jóvenes de todo el país (904 que se presentaron a la carrera de investigador y 726 a becas posdoctorales) -el doble de los supuestamente repatriados. El Directorio recurrió a criterios de evaluación completamente arbitrarios y discriminadores (a un postulante lo impugnan por su militancia política), ocultó los órdenes de mérito y hasta hizo caso omiso a las altísimas ponderaciones en sus proyectos (¡90 sobre 100!).

Como resultado de dos masivas movilizaciones de becarios -convocadas por Jóvenes Científicos Precarizados, AGD, ATE Conicet y la Fuba-, el Conicet echó lastre: otorgó de buenas a primeras 106 becas adicionales. Pero tanto su Directorio como el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, ratificaron que no es parte de la política científica del gobierno absorber a los 1.630 que deberán reubicarse como y donde puedan. Así será cada año de aquí en adelante. Es la declaración pública de la bancarrota de su política.

Hace un año, Barañao repetía que el país necesitaba "doctores para la sociedad". En estos días, como respuesta a la crisis, hizo una precisión: que se están implementando programas de "doctores en empresas" (La Nación, 31/12). No se trata de un "viraje" privatista de una supuesta línea "nac & pop" -como sugiere la periodista de La Nación-, pues este planteo se puede encontrar ya en sus primeras declaraciones como ministro. En lugar de producir calificadísimos investigadores dedicados a la producción pública de medicamentos, atención de enfermedades resolución de los problemas habitacionales, los fondos del Estado estaban destinados a subsidiar la formación de doctores para los grandes monopolios. Ahora, en medio de la crisis económica mundial, faltan doctores para la "sociedad", pero sobran para el capital -incluso a bajo precio. Las estadísticas revelan que cada vez más doctores deben aceptar puestos de trabajo que no requieren calificación alguna.

La otra vía muerta propuesta por Barañao es reinsertarse en "grupos de investigación en universidades públicas de reciente creación". Pero en las universidades nacionales -incluso en las recientemente creadas a pedido de los barones del Conurbano-, el congelamiento de la planta docente es absoluto. En el mejor de los casos, se incorporarán como ya lo hacen en calidad de ad honorem (trabajadores sin salario, una categoría aún más precarizada que la que padecen hoy los becarios, quienes no reciben aguinaldo, no tienen obra social, no perciben asignaciones por hijo ni aportan a su jubilación). O, concediendo, el joven doctor podría ganar un concurso -una vez que desplace a otro docente con menor titulación y más edad- y pasaría a cobrar el salario de un auxiliar docente: 800 pesos mensuales de bolsillo -lo que reduciría su salario horario actual en un ¡60 por ciento!

La política nacional y popular de ciencia y técnica es incapaz de superar sus limitaciones capitalistas o el intento de reconstruir la burguesía nacional.

Graduados de Exactas comentaban que la carrera del joven investigador y docente universitario se parecía a un Juego de la Oca,en el que cada avance personal era respondido por el Conicet o la UBA con un retroceso en los casilleros. Ahora, quedaron 1.630 científicos fuera de juego.

Frente a esta embestida, los indignados becarios, investigadores, docentes y estudiantes involucrados se organizan y dan batalla. El pasado jueves 5, tras una conferencia de prensa, una nueva movilización de más de 300 compañeros y compañeras se plantó frente al Ministerio Ciencia y Técnica para reclamar una reunión con el ministro Barañao. A partir de febrero, profundizarán su plan de lucha contra las cesantías, por todas sus reivindicaciones laborales y por una política científica al servicio de las mayorías populares.


Santiago Gándara y Antonio Rosselló