9 de julio de 2009

LA GRIPE NO ES DEL CHANCHO

Ni bien terminaron las elecciones, las grandes patronales se abalanzaron para plantear sus reclamos.

Resulta claro que interpretaron los resultados de las urnas a favor de sus intereses.
Los sojeros piden que se bajen las retenciones a la exportación.

Los industriales, que se les paguen las deudas por subsidios o descuentos de impuestos y, por sobre todo, que no se reanuden las paritarias.

Las empresas de servicios quieren el tarifazo.

Los bancos y los acreedores internacionales reclaman que se normalicen las estadísticas para poder cobrar a pleno la deuda del Estado que se indexa o ajusta por inflación.

¿Y los trabajadores?

Moyano solamente se interesa por colocar a su gente en los ministerios de Salud y de Transporte.

Yasky finge animarse con un llamado a ‘abrazar’ el Congreso.

Mientras tanto, la desocupación llega a los dos millones de trabajadores, las fábricas cerradas no tienen salida, los salarios se deterioran, los despidos continúan.

La gripe A golpea social y económicamente a los más humildes y pone de manifiesto el derrumbe de la salud pública –luego de los cinco ‘rugientes’ años de ‘crecimiento chino’.

La crisis sanitaria desatada por la gripe A demuestra la incompatibilidad entre el capitalismo y la seguridad social y la salud pública.

Necesitamos poner en el centro del escenario nuestras necesidades y reclamos:

• cobro integral de los salarios por suspensiones o cierres ocasionados por la gripe; anulación de todo descuento por presentismo.

• cese del pago de la deuda pública y transferencia de esos fondos al sistema de salud pública;

• gratuidad de los medicamentos para los trabajadores;

• reanudación inmediata de las paritarias con delegados electos en asamblea;

• no a despidos o suspensiones, reparto de las horas de trabajo al cien por cien del salario;

• un seguro al parado del 82% móvil;

• que jubilados y trabajadores dirijan la Anses, 82% móvil para los jubilados;

• expropiación de toda empresa que cierre;

• cancelar las concesiones a las empresas mineras, preservar los glaciares y el medio ambiente de los flujos de agua;

• independencia de los cambios y recambios de gabinete, que se convoquen asambleas y congresos de bases de la CGT y la CTA para elaborar una salida anticapitalista a la bancarrota del capital.